
Ubicado en la comunidad de Chocholá, a 20 minutos de la Ciudad de Mérida por la carretera que conecta a la ciudad de México, el Cenote San Ignacio se muestra al mundo, resurgiendo de un pasado de gloria y esplendor maya.
Los cenotes fueron los ríos sagrados de los mayas que eran utilizados como fuentes de abastecimiento de agua, lugares de meditación, rituales mágicos y sacrificios. Para los mayas, los cenotes eran origen y destino, eran vida terrenal y prolongación de la vida eterna.
La palabra cenote viene del vocablo maya “dzonot” que significa caverna inundada.
El suelo de yucatan es de tipo calizo que lo hace permeable, por lo que no existen ríos que corran por la superficie. El agua de la lluvia se filtra y crea el manto freático que da lugar a ríos subterráneos de agua dulce conocidos como cenotes.
Existen dos tipos de cenotes: a cielo abierto como el de Chichen Itzá y subterráneos o en gruta como el Cenote San Ignacio.
Esta clasificación está relacionada con la edad del cenote, siendo los cenotes maduros los que se encuentran completamente abiertos y los más jóvenes los que todavía conservan su cúpula intacta.
El cenote San Ignacio, es una hermosa obra de la naturaleza, es un cenote joven ya que cuenta con una magna cúpula. La bóveda tiene un orificio en la parte más alta por donde se filtran los rayos del sol y proporciona un ambiente único y mágico en la parte interna.
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Por la protección de la gruta, la temperatura promedio del agua es de 28° C. El interior de la gruta esta formado por un gran maciso de roca que carece de tierra y sedimento creándole condiciones de mucha seguridad.
En el interior del Cenote existe un efecto térmico inverso a la temperatura de la superficie, en los meses de noviembre a febrero en los que existen días con temperaturas de 16°C, en el interior de la gruta la temperatura es de 28°C y el resto del año en el que tenemos temperaturas superiores a 40° C el interior de la gruta mantiene los 28 °C.
El cenote mide 38 metros de largo x 20 metros de ancho con una profundidad máxima de 6 metros, (el área profunda es solo el 20% de las dimensiones del cenote), en tanto que la zona baja tiene una profundidad de 1.4 metros a 40 centímetros, que lo convierte en un gran “jacuzzy” natural. Cuenta con sistema de iluminación artificial y ventilación que elimina la humedad y renueva el aire del interior de la gruta.
Aunado al hermoso contexto natural, el Cenote San Ignacio cuenta con una acogedora infraestructura que incluye un amplio restaurante con los más exquisitos platillos de la gastronomía yucateca, baños, vestidores, regaderas, camastros, soleadero, renta de hamacas, chapoteadero, juegos infantiles, establo y atractivos rincones donde conviven la magia ancestral y la naturaleza endémica de flora y fauna.
La tranquilidad y la armonía se conjugan en San Ignacio para recibir a los visitantes que disfrutan de la naturaleza con la comodidad de servicios de primer nivel. Pasear entre la flora endémica de Yucatán, bajar al seno del cenote y nadar en sus cristalinas aguas color azul turquesa junto a peces únicos de Yucatán no tiene comparación.
Disfruta un lugar mágico y único en el mundo. Venga a recorrer y conocer los rincones de la tierra del Mayab en el Cenote San Ignacio y sorpréndase del esplendor de siglos de cultura Maya.
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Video del Cenote San Ignacio:
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El cenote de San Ignacio, como atractivo principal, mantiene en su interior las mismas características de hace millones de años por lo que su belleza es mágica y ancestral.

Conoce la mejor zona de Yucatán, convive con los descendientes de los príncipes mayas y visita lugares casi vírgenes como las grutas de Calcehtok y las ruinas de la zona arqueológica de Oxkintok que se encuentran a 25 minutos y la ciudad maya de Uxmal a 50 minutos.

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